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La historia del engaño sobre participación colombiana en película de Hayao Miyazaki

En redes sociales fue tendencia este lunes la historia de Geraldine Fernández y su supuesta participación en una película del legendario creador japonés Hayao Miyazaki, que terminó siendo un engaño en el cual cayeron varios medios nacionales e internacionales, incluido EL TIEMPO. El origen fue la publicación de un medio internacional que celebraba que ella, junto a otros 250 ilustradores, hubiera contribuido a que la cinta ‘El niño y la garza’ haya ganado un Globo de Oro el pasado 7 de enero.


Otros medios nacionales publicaron esta información y, bajo esa premisa, EL TIEMPO procedió a ubicarla por redes sociales y a entrevistarla pidiéndole documentos que respaldaran su versión. Ella envió una presentación de nueve diapositivas que contenían, según ella, bocetos de los que había empleado durante su labor, varios de ellos con el logotipo de los Estudios Ghibli. La presentación estaba acompañada de videos que la mostraban a ella trabajando en su estudio y tenía incluso algunos dibujos corregidos en color rojo, presuntamente por el propio Miyazaki.


La película ‘El niño y la garza’ no contaba en ese momento con distribución local en Colombia, así que EL TIEMPO procedió a verificar los permisos para uso de imágenes de apoyo en Chile, desde donde se organiza la promoción de la película para Suramérica.

Con este material, el espacio Cultura y Entretenimiento, que se publica en el canal de YouTube de EL TIEMPO, grabó una videoconferencia virtual con Fernández, en la que repitió los datos que había expresado en la entrevista previa y a partir de esos insumos se creó la nota, reproducida luego en redes sociales de esta casa editorial, así como en eltiempo.com.


Tan pronto se publicó el video, algunos usuarios desconfiaron de su autenticidad y esas dudas fueron transmitidas a Fernández, quien desestimó los comentarios diciendo que eran de gente con la que había estudiado en la universidad y eran producto de la envidia.


Otra duda que se planteaba era que su crédito no aparecía en bases de datos de reconocida reputación en la industria del cine. Si bien es frecuente que algunas de esas bases de datos no incluyan todos los cargos técnicos, en este caso había más de cien personas del área de animación y el nombre de Fernández no aparecía, lo cual ella explicó diciendo que los estudios habían decidido incluir solo a quienes pudieran responder por la película.



EL TIEMPO le pidió explicación uno a uno por todos los cuestionamientos que se hacían en los comentarios del video y en varias oportunidades dijo que por una cláusula de confidencialidad no podía aportar más documentos de su labor, pero que pronto los estudios Ghibli editarían una publicación sobre la película y allí estaría su nombre con su fotografía.


Finalmente, cuando se desató el escándalo en redes sociales, le pedimos que nos entregara la copia del contrato que se supone había firmado para este trabajo. Fernández aceptó enviarlo, pero pocas horas después admitió que no tenía las evidencias de ello.


Al mismo tiempo, el empresario Christian Daes, de la firma Tecnoglass, donde trabaja Fernández, aseguró en la red social X que "todo fue producto de su imaginación".EL TIEMPO ofrece disculpas a sus lectores y usuarios ante las fallas en el proceso interno de verificación de los datos y ratifica su voluntad de que este tipo de historias no se vuelvan a repetir en sus informaciones.


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